Élites socioeconómicas y la construcción de paisajes étnicos en la sociedad colonial de la ciudad de Coro y áreas de influencia productiva.
Resumen
En las postrimerías del proceso de coloniaje la ciudad de Coro ostentaba, en sus ejidos, de acuerdo a la data de propios expedida en 1593, por don Diego de Osorio la amplitud de lo que corresponde prácticamente a los límites del actual estado Falcón. Sin embargo, pareciera que a principios del siglo XVIII es cuando la elite coriana que ostentaba el poder, deciden reestructurar el territorio por sus puntos cardinales y asentar grupos étnicos definidos de acuerdo a la función necesaria. La población negra de los esclavizados fugados de Curazao ocuparían parte de la Sierra coriana (Santa María de la Chapa, en nuestro caso de estudio) y los grupos humanos originarios del árido falconiano – antillano, reconocidos como caquetios les disponen las tierras de las Sabanas de Tatarata, para fundar, dentro del Curato de El Carrizal, los pueblos de doctrina de El Valle de Nuestra Señora de Guadalupe de El Carrizal y el de Nuestra Señora de la Caridad de Guaibacoa. Todo esto en función de resguardar las costas de posibles invasiones de piratas y corsarios, así como de asegurar alimentos producto de la agricultura desde La Chapa y Guaibacoa, como de pescado por los de El Carrizal. En las siguientes líneas se detallan las actuaciones que facilitaron el asentamiento de grupos humanos que consolidaron la ocupación de estos espacios, y a través del tiempo han construido una identidad en sus formas de vida y construcción de sus paisajes humanos, y dinámica espacial.Publicado
2023-07-27
Número
Sección
Artículos